La

La sinrazón de las luchas religiosas

por Francisco Manuel Nácher

 

Anoche soñé que me encontraba en compañía de tres personas, una

de las cuales era judía, otra musulmana y la tercera cristiana. Y, como en el

diálogo entre nosotros se tocó el tema de las religiones, aproveché la

ocasión para tratar de aclarar algo que me ha perseguido toda la vida, y

pregunté al judío:

- ¿Tú crees en un Ser, creador de todo lo que existe?

- Si.- fue su respuesta.

- ¿Y crees que no existe nada ni nadie más elevado ni más poderoso

que ese Ser?

- Sí.

- ¿Es, pues, un Ser único?

- Sí.

-¿Y qué nombre le das?

- Jehová.

Luego me dirigí al musulmán y le pregunté:

- ¿Tú crees en un Ser, creador de todo lo que existe?

- Sí. - fue su respuesta.

- ¿Y crees que no existe nada ni nadie más elevado ni más poderoso

que ese Ser?

- Sí.

- ¿Es pues, un Ser único?

- Sí.

- ¿Y qué nombre la das?

- Alá.

Y, por fin, pregunté al cristiano:

- ¿Tú crees en un Ser, creador de todo lo que existe?

- Sí. – fue su respuesta.

- ¿Y crees que no existe nada ni nadie más elevado ni más poderoso

que ese Ser?

- Sí.

- ¿Es, pues, un Ser único?

- Sí.

- ¿Y qué nombre le das?

- Dios.

Me dirigí, entonces, a los tres a la vez, y les pregunté_

Y ese ser único en el que todos creéis, pensáis que puede

contradecirse a sí mismo, que puede haber en Él alguna contradicción?

La respuesta fue unánime:

- No. Imposible.

Entonces formulé la lógica conclusión de nuestro razonamiento:

Si los tres creéis en un único ser, creador de todo, habréis de

reconocer, por pura lógica que, si es único, los tres estáis hablando del

mismo Ser. Y si, además, coincidís los tres en que en ese Ser no puede

haber contradicción, habréis de concluir también que las diferencias entre

vuestras tres religiones, que decís inspiradas por Él, no pueden deberse a

Él, sino a sus intérpretes, que eran o son hombres imperfectos y falibles

como nosotros. Y que, por tanto, las guerras y diferencias entre los

seguidores de las tres religiones no tienen ningún fundamento racional.

Y se hizo el silencio. Un profundo silencio.