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Fraternidad Rosacruz de Max Heindel

Centro de Madrid

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EL VIAJE INTERIOR
Por Shirley Martinez

Preámbulo


Surgio a raiz de algo que escribi hace tiempo, analizando mis estados de animo. La saqué de una foto trucada y puse los colores que mi alma me fue dictando. En ellos están mis amanececeres, o atardeceres segun como se los vea, están mis dias brillantes o mis tormentas, está la calma de un lago viendo el universo en mis mejores momentos o estoy sola en el abismo atrapado entre el cielo y la tierra.





Descripción

No sé si alguna vez conozca la nieve de los Andes, ni las playas de Miramar. No sé si conoceré el Perito Moreno ni el cerro de los Siete Colores. Pero sé que estoy haciendo el viaje más importante de mi vida.

Este viaje es una aventura hacia un país desconocido en cuya entraña se esconde el tesoro de mi propia vida.

Empiezo a peregrinar desde algún lugar de ese territorio sin fronteras ni tiempo. Descubro cada día paisajes distintos de mi ser, recorriendo desde las calientes planicies de la Ira hasta el frío hielo de la Indiferencia pasando por el solitario desierto de la Depresión y los valles de la Alegría. Me queman las aguas termales del Rencor y la tierra árida del Egoísmo me seca la boca. Encuentro una mina abandonada de brillantes Virtudes, incrustadas en la piedra sólida de mi conciencia. Acampo en la exuberante selva de mi Inspiración y contemplo la tranquila Paz del lago de la Meditación. Me deslizo sobre las aguas turbulentas de los ríos montañosos de mí agitada Mente, hasta llegar al mar y bucear en su vientre para conocer el misterio de la Negación de ser Madre. Me refugio en grutas silenciosas para escuchar mi eco y decodificar las señales de un mapa que no me entregaron al llegar. Por la noche descanso mirando las estrellas, esperando descifrar el acertijo que me lleve al tesoro: mi Yo Superior. Él tiene la llave del cofre mágico que encierra el secreto de mi Misión y las Respuestas a tantas preguntas inexplicadas. Hay días en que me siento bendecida por la lluvia de la Intuición y encuentro un atajo para resolver un problema y seguir caminando. Con fuertes tormentas, con poca visibilidad, caigo en arenas movedizas que inmovilizan mis Sentidos y en sueños profundos, para recuperar luego la Energía y salir de ellas poco a poco. Recorro todos los días kilómetros y kilómetros descansando, a veces, para beber la esencia de las flores en las serenas praderas de los duendes eruditos de la Naturaleza. Sé que es un viaje largo en el que voy descubriendo misterios sabios, adquiridos en otras existencias, que me van revelando los dones del cultivo de mi Espíritu.

Aunque sé también que es un viaje solitario, no me siento sola porque percibo la presencia sutil de mi Ángel Guardián, que espera con paciencia el encuentro de mi Espíritu Eterno con mi apariencia terrenal.

Para ello tengo que depurar la atmósfera de los desechos del Miedo para ver mejor el camino a seguir, dejando de lado lo malo, y encontrar las herramientas para buscar las piedras preciosas de mi Ser.

Como una arqueóloga que busca su pasado, yo peregrino en este país, pero para resolver mi Presente y cambiar mi Futuro.

SILENE 1/12/2005







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